11.6.09

Inocencia


Qué difícil, poder pensar lo mejor de otros una vez que uno mismo ha sido testigo y actor de cosas negativas.

Requiere un acto de voluntad, un cegarse a lo probable y buscar lo posible, desear en vez de temer, aunque la piel y la mente digan lo contrario.

Qué hacer cuando la luz se esfuma, cuando la dulzura hiere, cuando la oscuridad deja de parecer tan amenazadora y se ve como un refugio, como un olvido.

Despojarse del amor, y tornar a la pasión. Deshacerse de todo vestigio de pureza, y buscar la locura, ignorar la desesperación y hacerla tu aliada.

Pero la tozuda inocencia siempre busca una mano, una guía, una esperanza...

1 comentarios:

Adrián Buzzetti said...

Pero cada vez que vemos nuestro hogar oculto y descubrimos que no es lo bello que quisiéramos que fuera, tenemos la oportunidad de perdonar hasta al más cruel homicida.

¿Qué habría sido de nosotros si ese amigo no hubiera estado al alcance de la mano para detenernos? ¿Cómo se hubiera escrito nuestra historia? Estaríamos en un agujero mucho más profundo que ahora.

Pero el fango pegasoso nos nos debería detener, como no detiene la muerte a la palomilla que se acerca a la luz de la vela.

¡Valor! Que hace falta.

(a.)