7.3.09

El día después


El día después es difícil, cuando la mente se inunda de recuerdos tontos, buenos, cotidianos, preciados... dolorosos.

Ojalá pudiera purgar todo el daño y todo el dolor con dolor propio; ojalá se pudiera sangrar todo eso, rajar la piel y dejar fluir el pasado, lamentar con el cuerpo lo que en palabras no bastará nunca.

Suelo transformar la pena en ira, para no caer en llanto. Pero a veces el cinismo no alcanza, y los mismos comentarios internos que me digo para hacerme sufrir un poco no los puedo moldear, sino que sólo duelen.

Estas amarras hieren, y sin embargo...

2 comentarios:

Lorena said...

...y sin embargo... siguen ahí...

Amiga!!!
MUCHA FUERZA Y ÁNIMO... TIEMPO AL TIEMPO... Nunca olvides que LO QUE DEBA SER... SERÁ!!! y hay que entregarse un poco a la vida... AUNQUE DUELA... después de todo, es lo único que tenemos...

Creo que yo seguiré en mi Plan F... Parece que lo que yo creía era el final... es en realidad el principio... o "un" principio... Curiosas vueltas de la vida... insisto! Al final tanto sin-sentido parece tener sentido...

Hugs & Kisses, y mucho ánimo!!!

Ellamir said...

Lo que pasa es que finalmente se hizo el final de un proceso, pero inevitablemente el remover cosas (libros, ropa, cachureos) deja los recuerdos más a la vista.

Y si bien en el momento de cierta forma se puede lidiar con eso, es al día siguiente, el día de volver a pensar dónde ubicar una u otra cosa, que todo se hace más difícil... cuando hay que finalmente guardar todo aquello que quedó a mano, y a la vista, y volver a sepultarlo/atesorarlo según sea necesario.

Pero me aferro a una pequeña gran razón para que todo el dolor valga la pena, para que todo lo malo tenga un sentido. Y cada vez necesito más esa razón cerca de mí...